LOCUS BOCETOS FINAL 2

Topología de los lazos

Editorial

por Gabriela Dargenton

Lazos de palabras de cuerpo, de goce.

por Camila Hebe González Quiroga

Ignorancia o ceguera consciente

por José María Rinaldi

Michel de Certeau

Editorial

Nace hoy Locus, la revista virtual de Zadig en Córdoba. Ella tiene la ambición de plasmar en sus líneas y en su forma, algo del espíritu que tiene esta movida internacional fundada hace 9 años por Jacques-Alain Miller. Zadig concierne al psicoanálisis de la Orientación Lacaniana en su relación al campo social, allí donde se traman lenguajes que organizan el hecho transindividual y dan el signo necesario para que éste pueda ser leído y –entonces– interpretado, por cada uno, uno por uno. Verán así en cada texto el acto solo, inherente a la escritura pero también a la interpretación y al mismo tiempo, el lector podrá encontrarse con algo del campo del Otro: la ciudad, sus fenómenos, cada ciudad, donde la lente haya hecho foco. Partimos de abandonar el acuerdo imposible del “todos juntos” para hacer lugar a una polifonía por la que pueda pasar una chispa de Real, quizás. El discurso analítico nos da los instrumentos para servirnos de ellos, mientras que la formación analítica –necesaria y permanente– nos mantiene atentos a encontrar, en cada ocasión, un bien-decir que sea capaz de llegar al lector, revelando así algo de la incidencia de nuestro discurso en lo social.

Interpretación e incidencia se enlazan con una tercera cuestión: la contingencia. Lo vertiginoso del mundo requiere esta disposición que, por un lado, acorta el tiempo de comprender a favor del acto, y por otro lado, aloja lo que sin cálculo previo pueda aparecer. Locus será a-periódica y dispuesta al salto azaroso y oportuno del Kairos de la interpretación.

Un tema cada vez convocará la escritura de nuestros invitados; en este primer número es el estado en el que se encuentran los vínculos sociales lo que nos dio el signo para abrir la partida, un malestar que ya no reconoce bordes de vida y de muerte dentro de la textura misma del lazo. En la Tabla de Orientación, que Jacques-Alain Miller indicó para Zadig, señala que cuando Lacan “abordó entonces otro punto esencial: habló del dinero (…)1917, China, y sin embargo nada más en todo esto que el significante amo absoluto, el dinero, el significante amo aquí como allá, el capitalismo universal, en Pekín mismo, nada cuenta sino el reconocimiento de esta marca1. La vigencia de estas palabras resuena en la coyuntura actual del mundo como así también en el asedio que sufre el psicoanálisis que no cede sus principios éticos por los del mercado, cuestión que está en juego en las prácticas que amenazan con extinguirlo. Lazos y economía es la línea editorial de este primer número.

La cultura guiña el ojo con cada tema y Humus Humano ofrece al lector estas marcas para descifrar, cada vez una. En este número, un especial agradecimiento a nuestro gran pintor argentino Eduardo Médici, que rápida y generosamente nos facilitó su cuadro que pertenece a la serie “Malos tiempos”. Eduardo Médici decía recientemente en Córdoba, en ocasión del cierre de su muestra: “uno nunca pinta solo, siempre están los Otros, las referencias de cada uno, sus antecesores… no está solo”, una enseñanza sobre la relación entre vacío y lazo, trazos sobre la tela que despierta la mirada del Otro.

Desde la gestación de la idea de Locus a su aparición hoy, mucha gente y mucho trabajo ha pasado. El staff publicado no agota todos los nombres que llevó esta concreción de nuestro deseo y nuestro reconocimiento se ensancha hasta allí. Así mismo, es en el motor de la comisión editorial decidida y vivaz, que con su directora despierta la trama cuidada de cada letra, con apasionados debates de los que Locus 1 es su consecuencia. En palabras de la directora editorial: “Locus nos pone los pies en la tierra y nos da la posibilidad de la deslocalización para leerla cada vez en un lugar diferente, pero en su sitio.”

Finalmente un relieve especial para los asesores: Locus unde 2 de la revista Hilda Vittar, activamente atenta y creativa a cada paso dado, con un sí que acompaña el deseo sostenido del conjunto.
A Jacques-Alain Miller, nuestro agradecimiento y el honor que nos merece su constante respuesta, dándonos también su tiempo, la orientación, su confianza y su aliento a seguir, mientras mira de cerca cada efecto de trabajo.

Esperamos que Locus les guste y les deseamos una fructífera lectura.

1 Miller, Jacques-Alain. Tablas de orientación. Lacan, Una lección de política. (Junio, 2017) https://lapatriadelsinthoma.com/category/tabla-de-orientacion/
2 Lugar desde dónde.

Lazos de palabras,
de cuerpo, de goce.

Hay en el lazo algo que siempre falla, una imposibilidad en la relación plena entre los hablantes. Aun así, hacer lazo parece ser la única manera de estar en el mundo, el ser hablante no deja de intentarlo. La soledad, que muchas veces se añora, que es fuente de poesía y también motivo de dolor y de tristeza, es posible en tanto se constituye por referencia a lo Otro. Así lo dice un poeta: “Solo, con la ventana abierta a las estrellas…”1

Desde el advenimiento al mundo, en nuestro desamparo originario, nos urge la presencia del Otro. Es el primer Otro que, con las palabras, la mirada, los arrullos, tan primordiales como el alimento, hace que tengamos un cuerpo.

Lo otro, lo extranjero, se encuentra en los orígenes de la constitución del aparato psíquico. Hay un “ahí-afuera ajeno amenazador” que el yo primitivo necesita segregar de sí para constituirse2. Aquí se encuentra el germen de la rivalidad, yo o el otro, que sin referencia al Otro de la ley, del lenguaje, nos hace sucumbir ante los espejismos mortíferos.

Junto al cuerpo “destinado a la ruina y a la disolución”, al mundo exterior “que puede abatir sus furias sobre nosotros con fuerzas hiperpotentes, despiadadas, destructoras”, Freud situaba el vínculo con los otros como una de las fuentes de sufrimiento para el ser humano “tal vez más doloroso que cualquier otro”3 . He aquí una paradoja, el vínculo con el otro se presenta como urgente, condición de la vida y la cultura, pero es también motivo de penuria.

Consentir al lazo implica una pérdida, la renuncia de la satisfacción irrestricta de las pulsiones, eso es lo que funda la vida en sociedad. Con Lacan decimos que el lazo es el discurso, “…el vínculo social, fundado en el lenguaje…”4

¿Qué implica afirmar que hay un cortocircuito en el lazo hoy? En un cortocircuito la energía toma un camino que no debería, sobreviene una descarga intempestiva, excesiva. Puede ocurrir también que dos polos opuestos entren en contacto, que los conductores de la energía tengan fallos en lo que los aisla. Entonces, se enciende la chispa, pero también puede iniciarse un incendio. ¿Podemos imaginar que ese aislante es el lenguaje y que hoy su función de separación fracasa?

Extremando las cosas podemos decir que, si las palabras dimiten en su valor simbólico, queda el cuerpo —ni siquiera las imágenes, que solas, sin referencia al lenguaje, hacen del hombre un autómata— queda el cuerpo que se puede marcar, torturar, desaparecer. Si los pactos se rompen, queda lo real sin ley. Cobra valor aquí la frase respecto de la cual J.-A. Miller nos invitaba a reflexionar: “Entre el fuerte y el débil, entre el rico y el pobre, entre el amo y el servidor, es la libertad la que oprime y la ley la que libera”5.

Sin su eficacia simbólica, las palabras quedan reducidas a su literalidad. Es lo que vemos en lo que podríamos llamar la cultura del bullying, en la que un sujeto es tomado como objeto de la injuria, reducido a ser lo que la palabra injuriante dice, sin mediación, sin distancia posible. Muchas veces esto conduce al pasaje al acto de quién es objeto de maltrato, pero también de quien lo ejerce.

¿Qué sucede cuando el bullying se traslada a la política? cuando el insulto, la injuria, el hostigamiento son un modo de nombrar al adversario, al opositor o simplemente al que piensa diferente o cuando se apela sistemáticamente a la retórica de su desaparición, a la narrativa del odio. ¿Qué fibras toca en una masa la vociferación de un líder que no se percibe el mismo sometido a la ley? Entonces, la democracia deja de ser un lugar en el que puede coexistir la diferencia. Ya no se trata del chiste, de la ironía, de la chicana, ni del acto fallido en la política, acto fallido que ya no produce risa ni vergüenza.

1 Girondo, O. (1932) “Solo”, Espantapájaros (al alcance de todos), Losada, España, 2008.
2 Freud, S. (1930 [1929]) “El malestar en la cultura”, Obras completas, vol. XXI, Amorrortu, Buenos
Aires, 1992, p 68.
3 Ibid, pp 76-77.
4 Lacan, J. (1972-1973) El seminario, Libro 21, Aun, Paidós, Buenos Aires, 2006, p 32.

5 Miller, J.-A. “La paradoja de la libertad”, 2023. Disponible en:
https://lapatriadelsinthoma.com/

Ignorancia o ceguera consciente.

“Las cifras no mienten, pero los mentirosos piensan”.
Stephen P. Shao.

Que la economía es una ciencia de expectativas frustradas, no cabe duda. Pero, muchas veces, esas expectativas, son vistas como la herramienta científica más valorada, capaz de aplacar momentáneamente la incertidumbre y permitir actuar con previsión, o como instrumento para dar una imagen exquisita de un futuro venturoso.
John Kenneth Galbraith1 solía sostener que la economía, tal como hoy se la teoriza, alienta una obsesiva preocupación por el futuro y que la característica más común del futurólogo no es la de saber, sino la de no saber que no sabe. Su máxima ventaja es que todas las predicciones, acertadas o inexactas, se olvidan con rapidez.

La efervescencia que ha tomado el debate actual en torno a la inflación, el equilibrio fiscal, la expansión monetaria, con la consigna de dejar atrás las antinomias del fracaso y abrazar ideas de mercado como un elixir que todo lo soluciona, y todo ello bajo un discurso a manera de verdad revelada, cuando las evidencias empíricas indican que, todo el enfático y fervoroso discurso solo genera adhesiones fanáticas e insustentables.
Tal vez sea, como sostiene el escritor, conductor de radio y televisión, Alejandro Dolina: “La ignorancia es mucho más rápida que la inteligencia. La inteligencia se detiene a cada rato a examinar; la ignorancia pasa sobre los accidentes del terreno que son las nociones, a gran velocidad, y jamás hay nada que le llame la atención. Así llega rápidamente a cualquier parte… especialmente a las conclusiones”2.

Particularmente, debemos considerar que los hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que la apelación a la emoción y a la creencia personal, que se han instalado con particular fuerza en el área de las ciencias económicas, y especialmente en la economía del sector público. Ello ocasiona que los adherentes aprueben las medidas de política económica, aunque atenten contra sus propios intereses.

Como sostiene el economista francés Jacques Sapir: “Argentina sucumbió por culpa de una institución económica concreta, el Consejo Monetario o Currency Board, que hace algunos años fascinó a algunos economistas”3, lo que en el país se denominó convertibilidad. La experiencia internacional ha demostrado que esta institución solo tiene una ventaja: permite combatir la hiperinflación, así pasó a principios de la década del 20 del siglo pasado en Alemania. Pero, salvo en esta situación, el Consejo Monetario es la peor solución posible. 

Durante el resquebrajamiento de la economía argentina del año 2000, como consecuencia de la ausencia de políticas económicas activas que se denominó: piloto automático, la permanente espiral descendente de las condiciones de vida de la población, los fracasados ajustes regresivos, el continuo aumento del endeudamiento, la condena del riesgo país y la imposibilidad de mantener un tipo de cambio fijo, llevaron al número tres del Fondo Monetario Internacional, Tomas Raichman, a afirmar con total solvencia académica que: “Tenemos un país como la Argentina, que está haciendo muchas cosas buenas, pero que es totalmente incapaz de levantar el sentimiento de su pueblo para impulsar el crecimiento de la economía. La verdad es que en el FMI no sabemos cómo manejar este tipo de psicología social. Y mucho menos, entonces, saben cómo encarar esta situación los mercados. Yo me siento frustrado”4.

A algunos trabajos específicos realizados por el Fondo Monetario Internacional5, les resultó “extraño” la falta de evidencias de las afirmaciones teóricas cuando se analizó la relación entre el déficit y la inflación. Como suele ocurrir en estos casos, la sorpresa que ocasiona el fracaso de sus propias certezas, la reacción inmediata fue la de afirmar que: “Los estudios sobre inflación parecen sufrir un problema de doble personalidad. Algunas teorías bien fundamentadas afirman que los déficits fiscales, en última instancia producen inflación. Pero a estas teorías se oponen estudios empíricos que demuestran que no existe una relación estadísticamente significativa entre los déficits fiscales y la inflación en una muestra comparativa de países. En el mejor de los casos se ha observado una relación muy débil”6.

Por último, y volviendo a Jaques Sapir, un economista deja de ser republicano cuando intenta imponer una representación del orden social, no a través de su participación en el debate democrático, sino mediante la pretensión de poseer la clave de las leyes naturales de la organización de las sociedades humanas. Lo peligroso es el fraude de presentar como resultado científico lo que no es más que una reformulación de viejos argumentos ideológicos y metafísicos. Por consiguiente, presentar esta lógica como una tendencia natural, implica una ceguera consciente.

1 Galbraith, John Kenneth (1976). “Dinero. De dónde viene …adónde va”. México. Ed. Diana
2 Dolina, Alejandro. Extraído del programa radial “La venganza será terrible”.
3 Sapir, Jacques (2004). “Economistas contra la democracia”. Barcelona. Ediciones B, S.A
4 Diario Clarín, 27 de septiembre de 2000.
5 Catão Luis y Terrones Marco (2003). “Fiscal Deficits an Inflation”. IMF Working Paper. WP/03/65. Disponible
en: https://www.imf.org/external/pubs/ft/wp/2003/wp0365.pdf
6 Catão Luís y Terrones Marco. “Inflación-déficit fiscal: otra vez el rompecabezas”. Fondo Monetario
Internacional, Boletín Volumen 32, Número 10, 9 de junio de 2003.

Eduardo Médici

Eduardo Médici, artista plástico, nació en Buenos Aires en 1949. Posó la mirada sobre el cuerpo humano, pasó por la abstracción y logró un alto nivel de gestualidad a partir del uso singular del color. Su obra cuenta con series como: "De saco y corbata", "Malos tiempos", "Cruz-y-ficciones" y “Restos, rastros y rostros”, entre otras.

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